Argentina obra otro milagro y pugnará la final del Mundial con España
Sin abandonar nunca el libreto de sufrimiento y resiliencia, su sello personal en Norteamérica 2026, Argentina remontó 2-1 a Inglaterra este miércoles en Atlanta y clasificó a la final del Mundial, que disputará el domingo con España.
La Albiceleste defenderá la corona contra la Roja en una final inédita en East Rutherford, a las afueras de Nueva York, donde se espera que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entregue el trofeo tras cinco semanas de competencia.
Los campeones defensores, con una actuación determinante de su referente y guía, Lionel Messi, regresaron del mundo de los muertos a costa nada menos que de Inglaterra, la selección con la que protagonizan una de las mayores rivalidades del fútbol.
Messi y compañía obraron un nuevo milagro al hacer trizas a la defensa de los Tres Leones en siete minutos: primero con un remate de media distancia de Enzo Fernández (85') y luego con un cabezazo de Lautaro Martínez (90+2') en el descuento.
En ambos tantos participó el 10, quien dio el pase a Fernández para que disparara y centró después, con su pierna supuestamente débil, la derecha, para que el Toro hundiera el sueño inglés de disputar su primera final en sesenta años.
- Por un nuevo récord... y una nueva estrella -
Los sudamericanos acostumbraron al planeta a las gestas de último minuto, pues en la fase eliminatoria ganaron con lo justo o in extremis a Cabo Verde (3-2), Egipto (3-2) y Suiza (3-1).
En su sexta y última Copa del Mundo, el capitán albiceleste igualará el domingo al exlateral derecho Cafú como los únicos jugadores en disputar tres finales de la mayor cita del fútbol.
En el caso de Messi, de 39 años, la perdida contra Alemania en Brasil 2014 y la ganada ante Francia en Catar 2022.
Inglaterra, que marcó con Anthony Gordon (55') en su único tiro a puerta, se quedó nuevamente en la orilla y deberá consolarse con disputar el tercer lugar con la selección francesa el sábado en Miami.
De derrotar a España, Argentina se convertirá en el primer equipo en ganar dos Mundiales consecutivos desde que el Brasil de Pelé conquistó los torneos de 1958 y 1962.
El de Atlanta, en el moderno Mercedes-Benz Stadium, fue el sexto encuentro mundialista entre dos países que protagonizan una encendida rivalidad. Y acabó con los jugadores argentinos rodeando a un Messi que no podía ocultar su emoción.
La enemistad tuvo sus ápices en la Guerra de las Malvinas en 1982 y en la actuación soberbia de Diego Maradona en los cuartos de final de México 1986, donde patentó la Mano de Dios y el Gol del Siglo para eliminar 2-1 a Inglaterra.
- Despertar la bestia -
Pero en suelo estadounidense demostró que sigue muy viva más de cuarenta años después. Esta vez con Messi como el barrilete cósmico.
Ninguno de los dos himnos pudo escucharse: el inglés porque los hinchas argentinos, ampliamente mayoritarios, entonaron en simultáneo el cántico futbolero "El que no salta es un inglés"; el argentino, porque los ingleses lo silbaron hasta el final.
Y en la cancha se recogieron las hostilidades sembradas en las tribunas. La primera emoción (3') fue una dura entrada de Enzo Fernández sobre Elliot Anderson en retaliación por una falta no sancionada contra Messi.
El primer tiempo tuvo como menú los roces y las infracciones y apenas una opción de quebrar el cero, en un remate de media distancia de Fernández (38') que se fue ligeramente por encima de la escuadra derecha de Jordan Pickford.
La Albiceleste, que tuvo como gran novedad la titularidad del extremo Giuliano Simeone, en lugar del medio Rodrigo de Paul, neutralizó a las dos únicas bombas que han podido lanzar los ingleses en Norteamérica 2026: Jude Bellingham y Harry Kane.
Autores de 12 de los catorce goles del equipo de Thomas Tuchel, el centrodelantero y el mediapunta esta vez cedieron, parcialmente, el protagonismo para amagar con pelear con ganar su segunda estrella, tras la alzada en 1966.
Kane comenzó la jugada del 1-0 con un lanzamiento largo desde el mediocampo hacia Rogers, una de las sorpresas del técnico alemán en el once.
Tras recuperar el balón de la zaga rival, el centrocampista centró la pelota para que Gordon anotara su primer tanto en un Mundial al empujar una pelota que se cruzó por el área de Emiliano "Dibu" Martínez.
La desventaja despertó a la bestia. Messi activó su modo impiadoso para liderar una nueva remontada de los argentinos.
Sentado en el césped del Mercedes-Benz Stadium, observó la marcha de los inventores del fútbol, un deporte que él no ideó, pero que maneja como ningún otro.
G.Riotto--PV