España permite el retorno de algunos evacuados por los incendios mientras Francia lucha contra un rebrote
España levantó este martes las órdenes de evacuación en varias localidades, mientras que en Francia bomberos y voluntarios luchan para impedir un rebrote de las llamas, en horas críticas para contener incendios de proporciones históricas antes de una nueva ola de calor.
Días de angustia dieron paso a un optimismo moderado en las últimas horas en ambos países, que suman más de 120.000 hectáreas quemadas en estos fuegos, cientos de casas destruidas y cientos de miles de habitantes y turistas desalojados.
El Gobierno español mantiene desde la semana pasada la emergencia nacional por varios incendios en la región de Madrid, en dos provincias aledañas y en Castellón, en el este del país. El incendio de Ávila, al noroeste de Madrid, es el peor de la historia reciente del país.
En la localidad de Navas del Rey, al oeste de Madrid y cuyos habitantes pudieron regresar a sus hogares, periodistas de la AFP vieron zonas calcinadas, así como autos quemados, con los neumáticos y los asientos reducidos a ceniza.
"La casa se ha salvado. Todo lo demás se puede reconstruir, volver a plantar, y lo más importante es que nosotros y toda la familia está viva", afirmó Fernando Bolaños, de 68 años.
"Ha sido una incertidumbre que no se la deseo a nadie", declaró María Paz, de 62 años.
Ada López, vicealcaldesa de Navas del Rey, afirmó que es difícil realizar una evaluación pero estima que unas "50 casas han sido quemadas y unas 50 han sido dañadas, que son recuperables".
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, afirmó que España enfrenta "unas horas críticas", antes de un aumento de las temperaturas, acompañado de viento y brisas que podrían avivar de nuevo las brasas.
En Pelayos de la Presa, a unos 55 km al oeste de la capital, los días más duros del "monstruo", como los llama el alcalde, fueron jueves y viernes. Sin embargo, el humo, los confinamientos y el riesgo de reactivación persisten.
"Hemos estado en guerra contra el fuego y ahora tenemos alrededor una zona de guerra. (...) Ha sido un monstruo que nos ha pasado encima", declaró a la AFP Antonio Sin.
En Francia y en España, los fuegos son consecuencia de la mayor inflamabilidad de los bosques y la vegetación por la sequía y a las olas de calor excepcionales que se suceden desde junio, fruto del cambio climático.
"La alarma climática suena con fuerza, desde todas las direcciones", declaró el jefe de ONU Clima, Simon Stiell.
- "Tememos cada día que pasa" -
En Francia, el megaincendio que arrasó 42.000 hectáreas (unas dos veces la ciudad de Buenos Aires) en el suroeste, cerca de Burdeos, "sigue estabilizado" a pesar de haberse registrado "14 reavivamientos del fuego" este martes, según las autoridades locales.
"Tememos cada día que pasa", afirmó Pierre Marie, un voluntario que ayuda a combatir el incendio en Lege Cap-Ferret.
No sabe ni qué hora es tras pasar la jornada intentando contener el fuego y cuenta que tiraron 8.000 litros de agua en una zona donde una hora después el incendio volvió a prender.
Cuando se le preguntó si los bomberos reciben suficiente apoyo de las autoridades, contestó que no y relató que el grupo tuvo que comprar sus propias bombas portátiles y sus tanques de agua.
La oposición critica la gestión en materia de seguridad civil del presidente, Emmanuel Macron, a tan sólo unos meses de las elecciones, previstas en abril y en las que la extrema derecha parte como favorita en los sondeos.
Durante la jornada otras 4.000 personas fueron desalojadas de alojamientos turísticos de Lacanau, que engrosan la lista de 220.000 evacuados desde el 22 de julio por este incendio, el peor desde 1949.
Desde enero ardieron 92.000 hectáreas en el país, un récord en 20 años, según datos satelitales del sistema europeo EFFIS. Para España, la cifra se eleva a 207.000 hectáreas desde comienzos de año, muy cerca del máximo histórico.
En Biscarosse, una localidad al suroeste de Burdeos donde el fuego destruyó unos 200 edificios, los vecinos que regresaron el martes se debaten entre la consternación y el alivio.
Tras "tres días dignos de escenas de guerra", "todo el mundo está contento de volver a abrir", afirmó Célina Serveau, una panadera.
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A.dCosmo--PV