Pallade Veneta - La nobel Narges Mohammadi, una vida de lucha y prisión por la libertad en Irán

La nobel Narges Mohammadi, una vida de lucha y prisión por la libertad en Irán


La nobel Narges Mohammadi, una vida de lucha y prisión por la libertad en Irán
La nobel Narges Mohammadi, una vida de lucha y prisión por la libertad en Irán / Foto: - - NARGES MOHAMMADI FOUNDATION/AFP

La nobel de la paz Narges Mohammadi, liberada bajo fianza por motivos de salud, lleva más de dos décadas defendiendo los derechos humanos en Irán, lo que le ha costado años de cárcel que debilitaron su salud y la separaron de su familia.

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"No dejaré que el encarcelamiento me haga callar. Nunca", afirmó a finales de 2024 la activista, de 54 años en la actualidad, durante una videoconferencia con el comité Nobel. Este abogaba por que la dejaran salir de prisión temporalmente para que pudiera recibir atención médica.

"Ningún muro de prisión puede socavar nunca el compromiso en favor de los derechos de las mujeres, de los derechos humanos y de la libertad", aseguró Mohammadi quien, entre otras causas, lucha contra el uso obligatorio del velo o la pena de muerte en la república islámica.

Un año antes, estando también detenida y con el movimiento "Mujer, Vida, Libertad" sacudiendo las calles del país, le otorgaron el premio Nobel de la Paz "por su combate contra la opresión de las mujeres en Irán y por su lucha en favor de los derechos humanos y de libertad para todos".

Ella no pudo viajar a Oslo para recibir el galardón, y lo hicieron en su nombre sus hijos mellizos, Ali y Kiana -de 17 años en aquel momento- y su esposo, Taghi Rahmani. Los tres llevan más de diez años viviendo en Francia.

En el escenario destacaba una foto de Narges Mohammadi, que con el tiempo se ha convertido en un emblema de la contestación contra el poder religioso que gobierna en Irán desde la revolución islámica de 1979.

- "Sufrimiento indescriptible" -

"Es la persona más determinada que conozco", dijo hace unos años a AFP Taghi Rahmani.

Nacida en 1972 en Zanjan, en el noroeste de Irán, Narges Mohammadi estudió Física y luego se hizo ingeniera. Al mismo tiempo, trabajó como periodista.

En los años 2000 se unió al Centro de Defensores de Derechos Humanos, fundado por la abogada Shirin Ebadi, quien a su vez fue recompensada con el Nobel de la Paz en 2003.

Las tres principales luchas de Mohammadi son "el respeto de los derechos humanos, su compromiso feminista y la justicia por todos los crímenes que se cometan", resumió su esposo.

Para librarlas, ha sacrificado su vida familiar. No ha visto a sus hijos desde 2015 y solo ha podido compartir un puñado de años de vida en común con su marido.

Según su equipo de abogados, ha pasado más de 10 años de su vida en la cárcel, y aún le quedan por purgar otros 18, por acusaciones de atentar contra la seguridad nacional.

"Mi sufrimiento más insoportable e indescriptible es el deseo ardiente de estar con mis hijos, a los que dejé cuando tenían ocho años", declaró en 2023 a la AFP en una entrevista por escrito.

"Debemos seguir luchando y sacrificándonos" hasta que la libertad y la democracia sean una realidad en Irán, sostuvo.

- "Irreconocible" -

El poder y los medios progubernamentales no le dan mucha visibilidad a Mohammadi, muy conocida en el extranjero. Durante su último arresto, en diciembre, la agencia de prensa Fars la describió como alguien que "actuaba contra la seguridad nacional" y la acusó de estar detrás de actos de "sedición".

En un libro titulado "White torture" ("Tortura blanca"), denunciaba las condiciones de detención de las presas en su país, sobre todo el aislamiento.

Incluso encarcelada llegó a organizar sentadas de apoyo al movimiento "Mujer, Vida, Libertad" en 2022 y 2023 e hizo huelgas de hambre.

Pero las sucesivas detenciones han acabado por hacer mella en su salud, algo sobre lo que sus simpatizantes alertaron incesantemente en las últimas semanas.

Desde su último arresto, ha padecido presuntamente dos ataques al corazón, el 24 de marzo y el 1 de mayo. Ha perdido 20 kilos, le cuesta hablar y está "irreconocible", dijo el 5 de mayo su abogada francesa, Chirinne Ardakani, en una rueda de prensa en París.

"Mi madre lo ha pagado muy caro. Ha trabajado sin descanso y ha estado durante mucho tiempo alejada de nosotros. Pero cuando estaba con Kiana y conmigo, era una madre maravillosa", comentó su hijo Alí en un mensaje leído ese día. "Si tuviera ocasión de hablar con mi madre, le diría lo mismo que antes: 'Mi querida mamá, que sepas que no estás sola. El pueblo iraní está unido'".

P.Colombo--PV